MERCEDES EQC: COMO LAS MARCAS TRADICIONALES TAMBIÉN PUEDEN HACER BUENOS ELÉCTRICOS


La electricidad ha llegado para quedarse en el sector del automóvil. Unas veces aparece de una forma poco convencional, con modelos estratosféricos y poco convencionales. Otras, lo hace forma tímida o en formato de coche utilitario eminentemente pensado para los desplazamientos urbanos y de poco rango. Pero es cuando los grandes fabricantes se adentran en la tecnología que está destinada a ser el futuro del automóvil, cuando los coches eléctricos toman otro cariz y se posicionan como alternativas muy creíbles, como los nuevos Mercedes EQC 400 y Audi e-tron. Ambos modelos puramente eléctricos y de concepto SUV.

El SUV y el motor eléctrico parecen hacer un binomio perfecto adoptando una tecnología que podríamos decir que es nueva (aunque no es ni medianamente cierto), con un tipo de vehículo cuyo auge parece imparable, con un nivel de ventas abrumador y capaz de convencer a marcas como Ford o Nissan para centrarse únicamente en fabricar modelos SUV. Por un lado, si lo pensamos detenidamente, que los primeros modelos eléctricos ‘de gran serie’ lleguen en forma de ‘todocamino’ es un acierto, pues zanja de un plumazo uno de los apartados más controvertidos de estos coches: la estética. Por otro, lanza una nueva opción mecánica y un nuevo concepto de automóvil en un segmento que no para de crecer y que amenaza con absorber todo lo que se ponga a su alcance.




No cabe duda que esa ha sido la intención de las dos marcas alemanas que han presentado sus dos propuestas eléctricas, mientras que BMW, por el momento, sólo ha presentado un adelanto en forma de prototipo, aunque entre los tres ‘grandes alemanes’, el modelo bávaro es el más extravagante al hacer hincapié en una imagen alejada de convencionalismos. Además, no llegará hasta el año 2020, así que tanto Audi como Mercedes contarán con algo de ventaja que BMW tendrá que mitigar con el desarrollo de un modelo más capaz que los presentes SUV eléctricos rivales. Una lucha que se presenta sin cuartel y emocionante. Y de esta batalla entre las firmas de automóviles más potentes sólo hay un ganador: el consumidor. Este tipo de rivalidad siempre procura una evolución más rápida de la tecnología y un abaratamiento de la misma.

Entre ambos modelos podemos ver una pequeña sincronía en cuanto a tecnología, autonomía con carga completa e incluso diseño. No es que sean coches iguales, pero si emplean un concepto similar. Son vehículos de diseño personal y con pequeños detalles que delatan que no son automóviles convencionales. Sin embargo, no caen en excesos ni resultan excesivamente extraños. Combinan con mucho acierto convencionalismo e innovación para que nadie pueda verse en la tesitura de elegir tecnología o imagen. Una duda que muchos acaban por tener con ciertos modelos cuya estampa es, quizá, un tanto rara. De hecho, el paralelismo de ambos modelos es palpable en detalles como el frontal, que toma los rasgos de cada marca, pero los modifica para otorgarles una personalidad propia y diferente, así como una trasera dominada por unos pilotos unidos entre sí por una delgada línea luminosa.



Donde más se aprecia su aire tecnológico es en los habitáculos. Aquí el diseño ha sido más libre, menos sujeto a posibles gustos y declara a voz en grito que no se está en un coche normal. Lo digital es dueño y señor de la situación, con múltiples pantallas para los sistemas multimedia, control y visualización de los diferentes indicadores. Hay que reconocer que el nuevo Audi e-tron se lleva la victoria en cuanto a espectacularidad e imagen innovadora, aunque el Mercedes EQC 400 tampoco cuenta con un interior que sea anodino precisamente.



La tecnología y la innovación es algo muy presente en ambos modelos y también comparten ideas que ya usan, por ejemplo, rivales como el Tesla Model X. Los navegadores de ambos SUV eléctricos alemanes, muestran una ruta con todos los cargadores que se encuentran disponibles para planificar el recorrido según las necesidades. Ambos modelos ofrecen una autonomía similar, que alcanza los 400 kilómetros en el Audi y los 450 kilómetros en el Mercedes. La potencia, curiosamente, es la misma para ambos modelos: 300 KW, o dicho de otra forma, 408 CV. No obstante, Mercedes anuncia más par, con 765 Nm frente a 664 del Audi. Cifras que se consiguen al recurrir a dos motores eléctricos, uno sobre cada eje, lo que al mismo tiempo hace de cada coche un tracción total.

Todo es muy parecido también en cuanto a equipamiento, pues los dos incorporan asistentes para la conducción que ‘invitan’ a conducir de forma eficiente capaces de funcionar de forma predictiva. Destaca el Audi e-tron por el sistema de frenos ‘brake-by-ware’, un sistema de freno hidráulico heredado de la aviación y presentado en 2012 y que ahora se aplica a la gran serie. También destaca por la integración del primer sistema que sustituye los retrovisores ‘de toda la vida’ por cámaras. Es el primer automóvil de producción del mundo en ofrecer algo similar.

Evolución, innovación y cero emisiones. La industria del automóvil siempre ha sido de las más innovadoras y he aquí una muestra de su capacidad.


 


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